"El ascenso de Proteo" - читать интересную книгу автора (Sheffield Charles)3La reunión había durado más de la hora programada. Eso ocurría a menudo. Cada año crecía la lista de solicitantes, y cada año el comité tenía que sopesar más factores para decidir las nuevas formas legales. Robert Capman, presidente del comité, miró su reloj y llamó nuevamente al orden. —Es tarde, damas y caballeros. Ésta debe ser nuestra decisión definitiva por hoy. Vean ustedes, por favor, la descripción de la vigésima petición. Intentaré resumirla, para acelerar el trámite. »La forma básica es un mamífero acuático. También verán ustedes las catorce variaciones básicas que se solicitan en una petición simultánea. El creador de estas formas señala que una de estas variaciones tiene un promedio de vida mayor que 1, para mayor precisión, 1,02. Esto podría significar un par de años en el período de vida del usuario. La CEB ya ha anunciado que estaría dispuesta a manejar esta forma y sus variaciones como Programas Tipo 1, con plena certificación y garantía. Por favor, damas y caballeros, sus comentarios. Capman hizo una pausa. Tenía un don —en parte instinto, en parte experiencia— que le permitía controlar totalmente el ritmo de la reunión. Hubo rumores en un extremo de la larga mesa. —Sí, profesor Richter. ¿Algún comentario? Richter se aclaró la garganta. Era un hombre flaco y atildado de pulcra barba negra. —Una pregunta, sí. Veo que la forma básica se puede lograr con menos de doscientas horas de interacción de máquina. Sé que el principal cambio externo, aparte de la piel y los ojos, consiste sólo en la adición de agallas a la forma humana, pero me parece que ese tiempo de interacción es demasiado corto. Cuestiono la precisión del proceso. Capman sonrió y asintió con un gesto de la cabeza. —Una sagaz observación, Jacob. Yo pensé lo mismo al releer la petición. Richter se sintió halagado por el comentario de Capman. —Sin embargo —continuó Capman—, ahora creo que el enunciado es preciso. Este solicitante parece haber hecho un hallazgo muy novedoso. Como usted sabe, una forma suele ser más fácil de alcanzar cuando se corresponde con alguna otra que esté incluida en nuestra historia genética. Richter asintió vigorosamente. —Sí, por cierto. Siempre he pensado que ésa es la razón por la cual las formas de ave resultan tan difíciles. ¿Sugiere usted que el solicitante ha desarrollado una forma que se relaciona con nuestra propia ascendencia? —Eso creo. Más aún, en su solicitud señala un nuevo uso del cambio de formas. Como el número de horas de interacción de máquina parece correlacionarse directamente con la cercanía de una forma a la herencia genética humana, podríamos explorar nuestra historia remota a través de la perturbación sistemática de formas. Cuando sospechamos que una nueva forma está emparentada con el linaje de nuestra especie, debemos buscar las perturbaciones que reducen el tiempo de interacción de máquina. Esos cambios nos llevarán más cerca de nuestra senda evolutiva. Así, este solicitante no sólo ha contribuido a la actual ciencia de la metamorfosis, sino que nos ha dado una nueva herramienta para examinar nuestra herencia evolutiva. Hubo cuchicheos excitados alrededor de la mesa. Capman rara vez hacía comentarios personales sobre una petición. Dejaba que el comité realizara sus propias evaluaciones y recomendaciones. Sus elogios tenían peso. La nueva forma fue rápidamente aprobada, y el eufórico solicitante recibió las felicitaciones formales del comité. Se fue flotando de alegría, y por buenas razones. La adopción de sus formas por parte de la CEB, como Programas Tipo 1, lo convertía instantáneamente en millonario, tanto en En cuanto se fue el solicitante, Capman volvió a imponer orden. —Por hoy hemos concluido con el examen de peticiones. Pero hay un asunto de excepción que quiero analizar con ustedes antes de irnos. No podemos resolverlo ahora, pero quiero que ustedes lo analicen durante estas semanas, antes de nuestra próxima reunión. Hizo una seña a una secretaria, quien le entregó una pila de carpetas delgadas. Capman las distribuyó entre los miembros del comité. —Éstas contienen algunos detalles de una petición excepcional que recibimos la semana pasada. No ha pasado por el proceso de selección convencional porque tras echarle un vistazo decidí que la analizáramos directamente en este comité. Tiene un promedio de vida cercano al 1,3. Hubo un repentino silencio. Los miembros del comité que estaban ordenando sus papeles para irse se quedaron quietos y miraron a Capman. —El solicitante no enfatiza esto —continuó Capman—, pero el uso constante de esta forma podría aumentar la expectativa de vida promedio a casi un siglo y medio. La apariencia de la forma es normal en lo exterior. Los cambios se producen principalmente en la médula oblonga y las glándulas endocrinas. En el otro extremo de la mesa, Richter volvió a levantar la mano. —Señor presidente, recomiendo gran cautela para hacer comentarios sobre esta forma fuera de este comité. No sabemos cómo reaccionaría el público ante la probabilidad de aumentar la expectativa de vida en un treinta por ciento. Se crearía un caos. Capman asintió. —A eso iba a referirme. Y hay otra razón más por la cual debemos encarar esta forma con sumo cuidado. Como muchos de ustedes saben, también trabajo como consultor y asesor técnico de los coordinadores generales. Poniéndome en ese papel, esta solicitud casi me preocupa. El uso difundido de cualquier forma con un promedio de vida tan alto podría elevar la población de la Tierra a más de veinte mil millones de habitantes. No podríamos resistir semejante nivel. Si Dolmetsch está en lo cierto, ya estamos llegando al límite absoluto de equilibrio demográfico. Cerró su libreta. —Por otra parte, no sé si tenemos derecho a anular una petición con tales argumentos. Supuestamente el solicitante conoce sus derechos legales. Me gustaría tener la opinión de ustedes el mes que viene, cuando todos hayan tenido tiempo de reflexionar. Se levanta la sesión. Se despidió de los participantes con una sonrisa, recogió sus papeles y salió deprisa. Cuando se marcharon los demás miembros del comité, los secretarios se quedaron para ordenar y comparar sus notas. El más joven examinó sus grabaciones y las comparó con la transcripción escrita. —Tengo una aceptación directa, dos aceptaciones condicionales sujetas a nuevas verificaciones, dos a ser continuadas con becas de investigación. Si mi cuenta es correcta, nos quedan quince rechazos. —De acuerdo. Es curioso, pero los porcentajes siempre parecen ser iguales, no importa cuáles sean las peticiones. —La muchacha rubia intentó agitar las pestañas y fruncir los labios. Obtener la forma exterior de las variaciones Marilyn era bastante fácil, pero las afectaciones requerían mucha práctica—. ¿Cómo me ha salido? —No está mal. Estás mejorando, pero aún no lo has logrado. Te avisaré cuando sea perfecto. Oye, ¿crees que deberíamos tomar notas sobre las formas rechazadas? Hay por lo menos una que merecería un comentario. —Lo sé. El solicitante que intentaba desarrollar una forma con ruedas. No sé qué pondríamos en las transcripciones. ¿«Risa generalizada y mal disimulada entre los miembros del comité»? Les costó bastante dominarse cuando ese hombre se puso a brincar y rodar por la habitación. Quizá sea mejor no decir nada. Me pregunto por qué alguien se toma tanto trabajo para ponerse en ridículo. —Vamos, Gina, ambos sabemos por qué. —Oh, tienes razón. El dinero siempre tiene ese efecto. Desde luego. Parecía fácil, pero no lo era. Todas las formas simples habían sido exploradas tiempo atrás. Los especialistas exploraban constantemente variaciones más exóticas y dificultosas. Cada proposición tenía que satisfacer los exigentes requisitos del comité de peticiones, y sólo una en un millón daba en el clavo. Pocos de los entusiastas que firmaban un contrato para experimentar con cambios de forma se molestaban en leer la letra pequeña: Para el individuo en un millón que tenía la inteligencia o la suerte de dar con una forma destinada al éxito, aún quedaba una trampa oculta: esa forma sólo se podía comercializar a través de la CEB. Las regalías se incluían en los precios de la CEB, y la compañía ganaba más dinero que el creador del producto. Rara vez se publicaban las estadísticas. Experimentadores licenciados en cambio de forma: 1.500.000. Personas que habían llegado a millonarias gracias a la invención de nuevas formas: 146. Muertes anuales causadas por experimentos en cambio de forma: 78.000. Los experimentos en cambio de forma eran un negocio arriesgado. Los secretarios no lo advertían, pero en la selección final ellos sólo veían a los más escogidos: los que aún podían hablar y caminar. Menos de uno de cada cincuenta llegaba al comité. Muchos de los fracasados terminaban en los bancos de órganos. —Tendríamos que incluir una síntesis de la propuesta sobre el test de humanidad, Gina. —Supongo que sí. Bosquejé una breve declaración mientras ellos debatían. ¿Qué te parece esto? «La propuesta de que el test de humanidad se realizara a los dos meses, y no a los tres meses, quedó pendiente de los nuevos resultados.» —Creo que se requieren más detalles. El doctor Capman señaló el revuelo que el actual test de humanidad causó entre los grupos religiosos cuando se introdujo. La CEB tuvo que demostrar su éxito en cien mil casos experimentales antes de que el consejo pudiera aprobarlo. El joven secretario examinó rápidamente sus registros. —¿Por qué no usamos esta cita textual de Capman? «El test de humanidad sigue siendo controvertido. A menos que ahora se analice una muestra igualmente amplia, demostrando que los resultados de dos y tres meses son idénticos, no se podrá tener en cuenta la propuesta.» Ambos eran demasiado jóvenes para recordar los grandes debates sobre el test de humanidad. ¿Qué era un humano? La respuesta había evolucionado despacio y se había tardado años en enunciarla con claridad, pero era bastante simple: una entidad era humana siempre y cuando pudiera lograr cambios de forma deliberados mediante los sistemas de realimentación biológica. La definición había prevalecido sobre el angustiado llanto de millones —miles de millones— de padres encolerizados. La edad para el test se había reducido gradualmente: un año, seis meses, tres meses. Si la CEB se salía con la suya, la edad pronto sería de dos meses. Había una alta pena por no aprobar el test —la eutanasia—, pero la resistencia se había desvanecido poco a poco ante la implacable presión demográfica. No había recursos para alimentar niños que no podrían tener una vida normal. En los bancos nunca escaseaban los órganos infantiles. Gina había apagado el grabador. Se acomodó el pelo rubio con el brazo torneado y echó una mirada provocativa a su compañero. —Aún no das en el clavo —dijo él, críticamente—. Deberías bajar los párpados un poco más, y fruncir mejor el labio inferior. —Demonios, es difícil. ¿Cómo sabré que lo estoy haciendo bien? Él recogió su grabador. —No te preocupes. Ya te lo he dicho. Lo sabrás por mi reacción. —Debería probar con el doctor Capman… Él sería la prueba definitiva, ¿no crees? —Imposible. Sabes que él sólo vive para su trabajo. No creo que le queden más de dos minutos libres por día. Pero oye —añadió, bromeando sólo a medias—, si esa forma tiene un índice hormonal demasiado alto, yo podría ayudarte. La respuesta de Gina no estaba incluida en la base de datos convencional de la forma Marilyn. Los indicadores de los tanques parpadeaban despacio. Sólo se oía el zumbido de los conductos de aire y los tubos alimentarios, y el chasquido de las válvulas de presión de los tanques. La figura solitaria que estaba sentada ante la consola volvió a mirar las lecturas de situación. Había sido necesario abortar el fallido experimento del undécimo puesto. De nuevo el dolor, la pérdida de un viejo amigo. ¿Cuántos más? Afortunadamente, el sustituto andaba muy bien. Quizá se estuviera acercando, quizá pudiera concretar el sueño de un siglo. El hombre no había escogido su forma exterior a la ligera. Era adecuado que el mayor científico del siglo XXII rindiera un homenaje al gigante del siglo XX. ¿Pero cómo había sobrellevado su ídolo la culpa por Hiroshima y Nagasaki? Habría dado mucho por conocer ese secreto. |
||
|
© 2026 Библиотека RealLib.org
(support [a t] reallib.org) |