"La Rueda Del Tiempo" - читать интересную книгу автора (Castaneda Carlos)INTRODUCCIÓN Esta serie de citas han sido especialmente seleccionadas a partir de los ocho primeros libros que escribí sobre el mundo de los chamanes del México antiguo. Las citas proceden directamente de las explicaciones que, como antropólogo, recibí de mi maestro y mentor don Juan Matus, un chamán indio yaqui de México. Don Juan pertenecía a un linaje de chamanes cuyos orígenes se remontaban hasta los chamanes que vivieron en México en tiempos antiguos. Don Juan me introdujo a su mundo de la manera más eficaz que pudo; un mundo que era, naturalmente, el de aquellos chamanes de la antigüedad. Don Juan estaba, por tanto, en una posición clave. Conocía la existencia de otro ámbito de la realidad, un ámbito que no era ni ilusorio ni producto de los caprichos de la fantasía. Para don Juan y para el resto de sus compañeros chamanes, que eran quince, el mundo de los chamanes de la antigüedad era tan real y pragmático como cualquier otra cosa. Este libro empezó como un sencillo intento de recopilar una serie de descripciones, dichos e ideas procedentes de la sabiduría de aquellos chamanes, que podrían ser una interesante fuente para leer y pensar. Pero cuando el trabajo estaba en marcha se produjo un inesperado cambio de rumbo: me di cuenta de que las citas, en sí mismas, estaban imbuidas de un ímpetu extraordinario. Revelaban una línea encubierta de pensamiento que no se me había hecho evidente hasta entonces. A la vez que señalaban la dirección que habían seguido las explicaciones de don Juan durante los trece años en que me guió como aprendiz. Las citas revelaban, mejor de lo que cualquier conceptualización podría hacerlo, una insospechada e invariable línea de acción que don Juan había seguido con el fin de fomentar y facilitar mi entrada en su mundo. Llegué a la certeza, más allá de toda especulación, de que si don Juan había seguido aquella línea, ése debía haber sido también el modo en que su propio maestro le había impulsado, a su vez, a entrar en el mundo de los chamanes. La línea de acción de don Juan Matus consistía en un intento deliberado de empujarme hacia lo que, según decía, era un Aplicando toda la lógica y todos los razonamientos a mi alcance como estudiante de ciencias sociales, tuve que rechazar esta afirmación suya. Comenté a don Juan una y otra vez que lo que afirmaba era absurdo. Para mí se trataba, cuando menos, de una aberración intelectual. Tomó trece años de duro trabajo, por su parte y por la mía, para hacer vacilar mi confianza en el sistema normal de cognición que nos hace comprensible el mundo que nos rodea. Esta maniobra me llevó a un estado muy extraño: un estado de cuasi desconfianza en la, de otro modo, implícita aceptación de los procesos cognitivos de nuestro mundo cotidiano. A1 cabo de trece años de duro asedio tuve que reconocer, contra mi voluntad, que don Juan Matus procedía en verdad desde otro punto de vista. En consecuencia, era cierto que los chamanes del México antiguo tenían un sistema de cognición diferente. El hecho de reconocerlo hizo arder todo mi ser. Me sentí un traidor. Me parecía que estaba proclamando la más horrenda de las herejías. Cuando don Juan percibió que había vencido la peor de mis resistencias, me inculcó su perspectiva tan extensa y profundamente como pudo, y yo tuve que admitir sin reservas que en el mundo de los chamanes los practicantes de chamanismo juzgaban el mundo desde puntos de vista que son indescriptibles mediante nuestros recursos conceptuales. Por ejemplo, percibían la energía tal como fluye libremente en el universo, libre de las ataduras de la socialización y de la sintaxis, como pura energía vibratoria. A este acto lo llamaban El objetivo primordial de don Juan fue ayudarme a percibir la energía tal como fluye en el universo. En el mundo de los chamanes, percibir la energía de esta manera es un primer paso imprescindible para adquirir una visión más global y más libre de un sistema cognitivo diferente. Don Juan utilizó otras extrañas unidades cognitivas con la finalidad de que yo, en respuesta, La percepción de los chamanes estaba sujeta, por tanto, a un proceso diferente al de la percepción del hombre corriente. Los chamanes aseguraban que el hecho de percibir la energía directamente los conducía a lo que ellos calificaban de Don Juan decía que, para los chamanes de su linaje, uno de estos Don Juan Matus sabía, sin rastro de duda, que lo que me contaba acerca del sistema cognitivo de los chamanes del México antiguo era una realidad. Entre otras cosas, don Juan era un Considerando todo lo que me había enseñado don Juan acerca de su mundo cognitivo, llegué a la conclusión, que era la conclusión que él mismo compartía, de que la unidad más importante de ese mundo era el concepto de Otra estupenda unidad de aquel extraño sistema cognitivo residía en la comprensión que tenían los chamanes acerca de los conceptos de tiempo y espacio, y el modo en que los utilizaban. Para ellos, el tiempo y el espacio no eran los mismos fenómenos que forman parte de nuestras vidas en virtud de constituir parte integral de nuestro sistema cognitivo normal. Para el hombre corriente, la definición clásica de Para los chamanes del México antiguo, el tiempo era algo así como un pensamiento; un pensamiento pensado por algo de tal magnitud que rebasaba toda comprensión. Su razonamiento lógico era que el hombre, siendo parte de ese pensamiento pensado por fuerzas inconcebibles para su mente, todavía retenía un pequeño porcentaje de dicho pensamiento; un porcentaje que podía ser redimido bajo determinadas circunstancias de extraordinaria disciplina. El espacio era, para aquellos chamanes, un ámbito abstracto de actividad. Lo llamaban Aquellos chamanes poseían otra unidad cognitiva, llamada la La meta final de un guerrero es la de enfocar, mediante un acto de profunda disciplina, su atención inquebrantable en la Al librarse de la fuerza hechizante que nos obliga a contemplar sólo uno de esos surcos, los guerreros pueden mirar en cualquiera de las dos direcciones: al tiempo cómo se acerca o cómo se aleja de ellos. Vista de este modo, la Bajo el impacto de la Otra cosa que intenté hacer con las citas, sin éxito, fue organizarlas en una serie de categorías que facilitasen su lectura. Sin embargo, cualquier categorización resultaba insostenible. No había manera satisfactoria de establecer arbitrarias categorías de significado en algo tan amorfo y tan vasto como es todo un mundo cognitivo. Lo único que podía hacer era supeditarme a las citas y permitir que fueran ellas mismas las que crearan un esbozo del armazón constituido por los pensamientos y los sentimientos que los chamanes del México antiguo tuvieron sobre la vida, la muerte, el universo y la energía. Las citas no sólo reflejan el modo en que aquellos chamanes concebían el universo, sino también los procesos de vivir y de coexistir en nuestro mundo. Y lo que es más importante todavía: señalan la posibilidad de manejar simultáneamente dos sistemas de cognición sin detrimento de uno mismo. |
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