"James Tiptree Jr. - Filomena & Greg & Rikki-Tikki & Barlow &" - читать интересную книгу автора (Tiptree James Jr)

—¿Quiere anidar, señora? —preguntó, mientras la multitud los empujaba contra el
cordón policial. Afortunadamente, hizo la pregunta en Urdu, idioma en el cual suena
notablemente parecido a "¡ayuda, ayuda!"
Ella dejó de mordisquearle el botón de la camisa y levantó la vista. El entusiasmo
de él crecía.
—Eh, usted está tan agitado como yo jadeó ella—. Puedo escuchar los latidos de
su corazón.
La canción gentil y salvaje le hizo estremecer, el labio inferior era un tractriz
perfecto.
—¡Apurémonos hasta la sombra del roble! —exultó en quechua. ¡Qué entorno!
Echaba rayos, agitando el brazo libre en dirección a los carros de asalto y a los
camiones de los bomberos que aullaban al pasar—. ¡Qué luces brillantes, qué tierno el
canto de la sirena!
—Oh, Dios mío—dijo la muchacha; los órganos visuales irradiaban en un ámbito de
430 milimicrones. Emitió un delicioso chasquido con el labio inferior, desalojando
suaves hebras de cabello—. Mire, decididamente, uno no puede hacerlo en la calle.
No aquí—retrocedió para examinarlo—: ¿Usted tiene coche?
El estaba logrando el contacto telepático:
—No—sonrió.
Un altoparlante comenzó a ladrar detrás de ellos.
—San Toledo—murmuró ella.
¡Fuga! ¡Miedo! La sujetó tiernamente.
—La dulce primavera es tu tiempo—razonó él—. Es mi tiempo, es nuestro tiempo,
porque el tiempo de la primavera es el tiempo del amor. Ahí voy. Soy Filomena.
—¿Oh-h-h...?—respiró ella. Eso era reconocimiento. Ya no se iba—. Soy Filomena.
Lo van a aplastar —para regocijo de él, ella lo tomó del brazo y empezó a tironearlo
hacia la calle 21.
—Todavía estoy confundido con este aspecto —le dijo él, acariciando un jeep de
bomberos—. Falta mi equipaje.



2
Filomena lo apartó del jeep.
—¿Quién no? ¿Cómo se llama?
—Un cielo así y un sol así nunca conocí —coincidió él.
—Su nombre. No puedo recordar quién es.
—Nombre—se volvió lentamente, admirando la desértica Avenida Pennsylvania—.
¿Rex?—dijo—. ¿Rexall-Liggett? ¡Humble Oil! —todo era perfecto. La hembra estaba
remolcándolo en medio de un torrente de vehículos libres, diciendo "vamos, rápido",
cada vez que él se detenía para saborearlo todo. Inmediatamente llegaron a un claro
con un artefacto en el medio. Parecía que ella buscaba algo. El se hamacaba en el
cordón de la vereda, admirando con la boca abierta el tráfico que se arremolinaba en
torno de ellos—. ¡Fantástico! Oh, qué primitivo. Qué inmaculado. ¡Qué paz!—inhaló
profundamente en el momento en que un ómnibus del distrito entraba en erupción a
su lado.
—Oh, mi madre —ella lo alejó del cordón; una muchacha dulce.
—No quiero... no tengo ganas de encontrar mi Handkoffer. El me recordará.
Suspiro —suspiró expandiéndose, espiándola con ojos de 0,43 micrones—. ¿Es usted
nativa? ¿Mi nariz está derecha?—cambió un poco la nariz de Dubinsky para aprovechar