"Murray Leinster - Inspector Colonial" - читать интересную книгу автора (Leinster Murray)«artesanía» y de niveles «profesionales». Pero eso no quiere decir, como algunos críticos
actuales poco informados parecen pensar, que aquellos escritores no valoraran su trabajo. La ciencia ficción podría tener hoy mucho más prestigio si algunos de esos críticos, y sus autores favoritos, amaran el género tanto, como lo hicieron Leinster y algunos de sus colegas. Cuando Leinster comenzó a escribir ciencia ficción, ni siquiera se la conocía por ese nombre. No existían revistas dedicadas a ella, y lo que se llamaban «novelas científicas» o «historias diferentes», aparecían, por lo general, en publicaciones baratas de aventuras, donde se alternaban con relatos del Oeste, novelas de espionaje, detectivescas, cuentos de terror y narraciones por el estilo. La ciencia ficción no tenía una identidad diferenciada ni unos niveles literarios reconocidos en general. El primer relato de Leinster, «El rascacielos fugitivo» (1919), es el modelo típico de lo que quería un mercado que iba en busca de novelas emocionantes, pero que no sabía apreciar todavía la lógica y la imaginación científicas de aquellos cuentos. Un rascacielos neoyorquino retrocede dc repente en el tiempo -no importa el cómo ni el porqué- y sus habitantes tienen que aprender a luchar y desenvolverse en un entorno salvaje. Sin embargo, incluso en sus primeras obras, Leinster introdujo un nuevo tipo de imaginación en estas revistas baratas de aventuras. «El planeta loco» (1920), seguía la tradición de la «novela científica», sumergiendo a seres humanos reducidos al estado salvaje, en la lucha por su supervivencia en un mundo poblado por insectos y hongos de tamaño gigantesco. Y, no obstante, esta obra sigue produciendo en la actualidad la sensación de algo fresco y vivo. A Leinster le fascinaba el mundo de los insectos y, con ellos, no sólo asusta a sus lectores, sino que también les comunica su propia fascinación. Cuando el mercado comenzó a pedir narraciones sobre científicos dementes que pero conservando siempre en ellas un sentido de la lógica que las diferenciaba. En «La ciudad de los ciegos» (1929), el invento criminal de un científico sume a Nueva York en la oscuridad para encubrir una oleada de robos. Pero solamente a Leinster pudo ocurrírsele el considerar los efectos que este invento podía ejercer sobre el clima. Sin embargo, Murray Leinster no se limitó tan sólo a mejorar los temas y modelos existentes, sino que introdujo tenias nuevos en sus escritos. «,A través del tiempo», es ya un clásico en este sentido. Se trata de la narración de ciencia ficción más influyente que jamás se haya escrito, al desarrollar el concepto de «mundos paralelos», mundos que existen en el mismo «tiempo» que el nuestro, pero en los que la historia natural o humana ha seguido un camino diferente. Esta idea ha sido desde entonces adoptada y desarrollada por multitud de escritores, entre los que figuran H. Bean Piper y Keith Laumer. Se sabe incluso que algunos físicos se han interesado seriamente por el tema y lo están estudiando. Por supuesto no los detalles específicos, pero sí el concepto de que nuestro universo puede no ser el único en este espacio-tiempo continuo. Leinster no era en absoluto un teórico pesado; era un hombre capaz de divertirse con sus ideas y compartir su diversión con los lectores. «El demostrador de la cuarta dimensión» es como la continuación del viejo sueño de fabricar oro, pero a nadie de los que antes que él escribieron sobre la avaricia, se le ocurrió que un invento de producir riqueza de la nada también podría hacer lo mismo con otras cosas, incluso fabricar amigas... Otra de sus más divertidas y curiosas narraciones, además de increíblemente profética, es «Un lógico llamado Joe». En la época en que la escribió casi nadie tenia menor idea sobre máquinas computadoras, y a nadie se le pudo ocurrir que un día pudieran existir y encontrarse en todas partes terminales de información procedente de computadoras, con |
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